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EFECTOS DE LA MEDITACIÓN EN EL CEREBRO

BENEFICIOS DE LA MEDITACION

Desarrolla el lóbulo frontal que controla la personalidad. Al desarrollar todas las facetas de la mente, la personalidad se va puliendo haciéndose más transparente, más espiritual, al liberarnos de nuestros impedimentos mentales.
Como prácticar la meditación en casa

La meditación desarrolla la intuición. Podemos usar nuestra mente para tomar decisiones y estar en lo correcto o no, pero cuando la intuición actúa, siempre da en el clavo. Y ya que hemos entrado en la Era de Acuario debemos dejarnos guiar más por nuestra intuición.

Rompe con hábitos y reacciones inconscientes, miedos y escollos subconscientes, y desarrolla la relación intuitiva y espontánea con el estar consciente. Vivir libre de miedos y siempre conectado con tu ser superior es una gran bendición que porporciona la meditación.

La transformación de la emoción a devoción. En la vida casi siempre tomamos decisiones radicales por una fuerte emoción, enfado, envidia, orgullo, etc. Y normalmente estas desiciones irracionales nos han llevado a situaciones no deseables. Si podemos coger esas emociones y llevarlas a actuar desde la devoción o, en otras palabras, desde nuestro corazón, le vida sería mucho mejor en todos los sentidos.

Desarrolla el poder de enfocar la energía y esto promueve la efectividad y eficiencia. Al poder fijar la mente hacia tus objetivos podrás lograrlos.

Desarrolla claridad mental, el ser consciente y estar presente en el ahora.
Soluciona los conflictos que producen estrés. Al pensar en los conflictos en un espacio de neutralidad, facilita su resolución de una forma eficaz y segura.

En los últimos 20 años, la meditación Mindfulness ha pasado de ser una técnica de meditación budista poco conocida, a una terapia clínicamente probada para la depresión, la ansiedad y otros problemas de salud mental. Su popularidad está en expansión y cada vez encontramos más webs dedicadas a enseñar la técnica a los usuarios como forma para combatir el estrés y otros problemas asociados.

A medida que surgen más investigaciones sobre esta técnica se afianza como una manera de ayudar a quienes sufren problemas de salud como el dolor crónico, la ansiedad, las adicciones, etc. Incluso hay evidencia de que la atención plena puede ayudar a reducir la gravedad percibida de los síntomas en ciertas condiciones físicas, tales como el síndrome del intestino irritable, el cáncer o el VIH. Los expertos en educación, los militares e incluso el equipo olímpico británico están investigando su uso para mejorar el rendimiento en las escuelas, las situaciones de combate y los eventos deportivos de élite.

Sin embargo, hasta hace poco no se sabía bien cómo un par de horas de meditación en silencio cada semana podría dar lugar a una gama tan diversa de efectos mentales y físicos. Ahora, que la investigación ha puesto su foco en la atención plena, las técnicas de imágenes cerebrales revelan que esta antigua práctica puede cambiar la forma en que diferentes regiones del cerebro se comunican entre sí, es decir, puede cambiar nuestra forma de pensar, de manera permanente.

Los neurocientíficos están al borde de la comprensión de cómo funciona realmente está técnica de meditación. Los expertos en atención consciente se concentran en sus propias sensaciones, por ejemplo, en su respiración. Además de ser relajante, esta técnica nos enseña a ser conscientes del momento presente, notando las distracciones que aparecen y dejándolas ir. Esto parece tener un profundo efecto en el cerebro: después de sólo unos meses de práctica (tres sesiones de media hora a la semana durante ocho semanas), el tamaño relativo de ciertas estructuras en el cerebro cambia.

Una de las investigaciones que se ha realizado con resonancia magnética, muestra que la práctica de la atención plena se asocia con una amígdala más pequeña (la amígdala es el centro de “lucha-huida” del cerebro). Esta primitiva región el cerebro, asociado con el miedo y la emoción, está implicado en la iniciación de la respuesta del cuerpo al estrés. La escala de estos cambios se correlaciona con el número de horas que una persona ha practicado, según Adrienne Taren, una de las investigadoras que ha estudiado la atención plena en la Universidad de Pittsburgh. Lo que sugiere este resultado es que la meditación podría “encoger” la amígdala y modificar su relación con otras áreas del cerebro. A medida que la amígdala se contrae, la corteza prefrontal, asociada con funciones cerebrales de orden superior tales como la conciencia, la concentración y la toma de decisiones, se vuelve más gruesa.

La conectividad funcional entre estas regiones, es decir, la frecuencia con que se activan a la vez, también cambia. La conexión entre la amígdala y el resto del cerebro se debilita, mientras que las conexiones entre las áreas asociadas con la concentración se hacen más fuertes.

Según esta autora “la imagen que tenemos es que a medida que aumenta la práctica de la atención plena, aumenta también la capacidad de áreas de orden superior, como las regiones de la corteza prefrontal, con el fin de regular a la baja la actividad cerebral de orden menor”. Es decir, nuestras respuestas más primitivas al estrés parecen ser sustituidas por otras más reflexivas. Podemos “pensar mejor, buscar soluciones más acertadas”.

RESISTENCIA AL DOLOR

Se han realizado estudios para ver la relación que existe entre la práctica de expertos meditadores y su relación con el dolor. Los meditadores avanzados indican sentir significativamente menos dolor que los no meditadores. Sin embargo, las exploraciones de sus cerebros muestran ligeramente más actividad en las áreas asociadas con el dolor que los no meditadores.

Joshua Grant, uno de los investigadores que ha llevado adelante este estudio en el Instituto Max Plank para las Ciencias Cognitivas Humanas y del Cerebro en Leipzig, Alemania, indica que “no se ajusta a ninguno de los modelos clásicos de alivio del dolor, incluida la medicación, en los que vemos menos actividad de las áreas asociadas con el dolor”.

También en este caso, dos regiones que normalmente se conectan funcionalmente, la corteza cingulada anterior (un área que está asociada con “la angustia del dolor”) y partes de la corteza prefrontal, parecían “desacoplarse” en los meditadores.

Según este autor “los sujetos meditadores fueron capaces de eliminar o disminuir la repulsión que causa la estimulación alterando la conectividad entre las dos regiones del cerebro que normalmente se comunican entre sí. Ciertamente no parecen haber bloqueado la experiencia, más bien parece que se abstuvieron de participar en los procesos de pensamiento que hacen que sea doloroso”.

Vale la pena señalar que, aunque en este estudio participaron meditadores expertos, no lo hicieron mientras estaban en un estado meditativo. Por lo que parece que el efecto de disminuir el dolor no es un efecto inmediato de la meditación, sino que parece ser un cambio permanente en su percepción.

A los dos grupos de sujetos, meditadores y no meditadores, se les dio la instrucción de “no pensar”. Otros estudios que se han realizado sobre meditadores expertos (con al menos 40.000 horas de práctica) descubrieron que el cerebro de los meditadores en reposo tiene una apariencia similar, cuando es escaneado, al de una persona normal (no experta) cuando está meditando. Curiosamente, en este nivel de experiencia, la corteza prefrontal ya no es mayor de lo esperado. Su tamaño y su actividad, de hecho, comienzan a disminuir de nuevo. “Es como si esa forma de pensar se convirtiese en el valor predeterminado, es automática, no requiere ninguna concentración” (Tare).

BENEFICIOS DE LA MEDITACIÓN SOBRE LA SALUD

Disminución de la ansiedad: Mientras más meditamos, menos ansiosos nos volvemos porque aparentemente se pierden las conexiones neurales específicas. El córtex prefrontal medial procesa la información relativa a nosotros mismos y nuestras experiencias, estando involucrado en las respuestas a situaciones de miedo o supervivencia. Cuando meditamos, esa conexión neurológica se debilita, lo que implica una reacción menos intensa a esas sensaciones. Tal debilitamiento va aparejado a un reforzamiento de nuestro centro de evaluación (la parte de nuestro cerebro que usamos para razonar: el córtex prefrontal lateral), de manera que cuando confrontamos experiencias intimidantes, podemos asimilarlas de forma más racional. He aquí un buen ejemplo. En caso de dolor, en vez de preocuparnos inmediatamente e imaginar que se trata de algo muy malo, uno puede observar dicho dolor sin engancharse en una historia sobre lo que podría ser, simplemente observando la realidad para luego valorar cuál es la mejor manera de determinar de qué se trata.

Mayor concentración: dado que las modalidades de meditación descritas constituyen prácticas de focalización de la atención, éstas permiten darnos cuenta del momento preciso en el que la mente divaga y, por ende, mejorar la concentración, incluso cuando no estamos meditando. Esto ha sido comprobado particularmente con personas que han meditado por más tiempo.
Mejor memoria: Uno de los beneficios que se atribuyen comúnmente a la meditación es el de mejorar el proceso de recuperación de recuerdos. Catherine Kerr, una investigadora del Martinos Center for Biomedical Imaging and the Osher Research Center afirma que la habilidad para ignorar las distracciones podría explicar la superioridad en la capacidad para recordar e incorporar nuevos hechos. En otro estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences en 2011, los autores reportaron que el cerebro de meditadores experimentados (con al menos 10 años de práctica) muestra un descenso en la actividad de las áreas asociadas a olvidos, lapsus, déficit de atención, autismo y desarrollo del Alzheimer.

Menos estrés: La práctica de la atención plena ha demostrado que puede ayudar a las personas a desempeñarse bajo presión sin sentirse estresadas. Para un estudio publicado en el año 2012, tomaron un grupo de gerentes de recursos humanos, los dividieron en tres subgrupos y durante ocho semanas entrenaron a un tercio de los participantes en Mindfulness, a otro tercio en técnicas de relajación corporal y el tercer grupo lo dejaron sin entrenamiento alguno. A todos se les sometió a una muy estresante evaluación de múltiples tareas, tanto con anterioridad al entrenamiento como después de éste. El grupo que participó en el entrenamiento de meditación fue el que registró los mejores resultados.
Más estabilidad emocional: La meditación se ha vinculado con cantidades mayores de materia gris en el hipocampo y en las áreas frontales del cerebro. Ello podría llevarnos a experimentar más emociones positivas, estabilidad emocional y a mantenernos altamente concentrados durante las actividades cotidianas. Asimismo, parece existir evidencia de la disminución de los efectos del envejecimiento sobre la materia gris, ralentizando además el declive de las funciones cognitivas, como lo muestra la gráfica siguiente.

Disminución de la presión arterial y el riesgo de infartos: La Asociación Americana del Corazón ha emitido un informe en el que recomienda la meditación trascendental como práctica para combatir la hipertensión en virtud de estudios recientes que confirmarían el beneficio de este modalidad sobre la presión arterial. Asimismo, se ha demostrado el efecto positivo de la meditación para disminuir el riesgo de infarto en pacientes propensos a ello.

Mayor compasión y empatía en aquellas personas que practican meditación regularmente. Un experimento con la meditación de la compasión mostró a los participantes imágenes de otras personas que eran buenas, malas o neutrales. Los participantes focalizaron su atención y se redujeron las reacciones emocionales incluso cuando no estaban en estado meditativo. También experimentaron más compasión por otros cuando se les mostraron fotos de situaciones perturbadoras. Al parecer ello se explica por la disminución de la actividad en la amígdala, la parte del cerebro que procesa los estímulos emocionales. Otro estudio en 2008 encontró que la gente que meditaba regularmente tenía niveles más fuertes de activación de las uniones de sus parietales temporales, la parte del cerebro asociada a la empatía. Además registran una mayor conciencia sobre el presente y menor conciencia en el centro de autoreferencia, la que nos lleva a pensar en nosotros mismos.

BENEFICIOS DE LA MEDITACIÓN

Disminución de los niveles de ansiedad y estrés.
Aumento de la capacidad de enfrentarse a situaciones estresantes.
Estabilidad de las funciones cardíaca y respiratoria.
Aumento de la capacidad de concentración y de la memoria.
Aumento de la eficiencia en la capacidad de aprendizaje.
Incremento de la habilidad para relajarse. Sintonización armónica de la mente y el cuerpo.
Aumento de la disposición del organismo a curarse a sí mismo.
Aumento de la capacidad de reflexión. Incremento de la capacidad creativa.
Aumento considerable de la capacidad de visualización interna.
Disminución de la tensión arterial.
Aumento de la facilidad de pensar en positivo.
Aumento de la confianza en sí mismo.
Mejora en la circulación sanguínea.
Normalización de la respiración.
Modificaciones electroencefalográficas de ondas Beta a ondas Alfa.
Aumento de la oxigenación cerebral.
Aumento de la recuperación física y mental.
Expansión del campo de conciencia.
Mejora en la calidad del sueño.